miércoles, 3 de diciembre de 2025

Venablo


La libélula carga sobre sus alas 

todo el peso del mundo.

Su naturaleza de paleóptero 

le impide plegarlas 

siquiera por un instante. 

Una volátil rigidez 

y la férrea transparencia 

de sus alas 

la habilitan para asumir 

su rol de atlas.

Cometa místico 

evita que lo dañado 

por el hombre 

sea definitivo.

En su vuelo iridiscente 

la libélula se erige 

síntesis y antípodas 

frente al peligro 

que representamos 

para lo creado 

en la urdimbre infinita de los siglos.  


Jesús David Buelvas Pedroza 

martes, 22 de julio de 2025

Medellín desde el quinto piso del Salón de la Música (Parque de los Deseos)


 Fotografía tomada el miércoles nueve de julio de 2025 
por Jesús David Buelvas Pedroza.

viernes, 10 de enero de 2025

Fotografía y Poesía


 Fotografía tomada por Jesús David Buelvas Pedroza 
en enero de 2025



Réplica

Esta telaraña simula la idea de un pequeño universo. 

Su urdimbre parece desafiar y contener a la vez

las leyes de la materia y la antimateria. 

Ubicada de manera estratégica 

en cualquier esquina del vacío

esta réplica atrapa porciones de luz 

y polvo cósmico precisas

para que su arácnido habitante haga las veces de dios.


Poema de Parábola del vacío 


Aracne

Busco en el diccionario una definición 

que me permita entender 

la conducta de esa araña que hace rato 

me vigila desde lo alto del techo. 

Me entero de que no es un insecto.

Entre sus costumbres de monstruo 

casi mitológico 

yo podría estar catalogado 

como un apetitoso plato. 

Solo sería cuestión de equivocarme 

para terminar enredado en esa trampa.


Poema de Los anuncios de cualquier soledad

jueves, 29 de agosto de 2024

Peso

 


La balanza me hace rememorar

la idea de peso y levedad en Parménides.

El peso como categoría negativa.

Categoría que quizás en nada aplique

a la cosmovisión del carretillero

que pesa el pescado 

a cambio de algunos pesos 

que le aliviarán la vida 

por unos cuantos días. 

¿Qué tanto tendrá que ver esa idea 

con este hombre que empuja 

como arrastrado por el río de Heráclito

calle abajo su muy pesada carreta?


    Jesús David Buelvas Pedroza 


domingo, 4 de agosto de 2024

Las tres mujeres y el vendedor de libros





Anoche, después de empacar los ejemplares de la venta y el trapo rojo sobre el que los pongo, me despedí de quienes me acompañaban en la plaza de la Trinidad con el firme propósito de llegar a San Diego. Cuando ya abandonaba la plaza para internarme en el callejón que da a la calle de la Media Luna fui abordado por tres mujeres cuyo lugar de procedencia no diré para evitar dilemas y suspicacias.

Estas mujeres, muy desenvueltas, me saludaron amablemente y sin mayores rodeos me dijeron que ellas sabían que yo les podía ofrecer lo que estaban buscando. Entre sorprendido y  algo intimidado les pedí que fueran claras porque yo no estaba entendiendo. Una de ellas, la más joven y a la vez más osada, me dijo que yo tenía cara y actitud de vendedor de drogas y me pidió que le mostrara con confianza la mercancía.

Me mantuve tranquilo y sin ofenderme les mostré lo que llevaba. A cada una le entregué un ejemplar de mis libros mientras les decía que yo vendía la mejor droga de todas, comentándoles que tal vez no tenían idea del efecto que en el cerebro se generaba gracias a la literatura. Las mujeres rieron. Mientras, yo les decía un par de cosas más evitando parecer conservador o moralista. Una de ellas ofreció disculpas. Otra, la que no había hablado, me preguntó por el precio. Se los dije y cada una, para mi asombro y beneficio pues no había vendido nada durante mi estadía en la plaza, adquirió un ejemplar.

Después de la compra se quedaron un par de minutos más conmigo. Al tiempo que hojeaban sus ejemplares me preguntaban por esas nimiedades que las personas siempre intentan averiguar cuando se encuentran con alguien que dice ser escritor. Les respondí de manera breve, pero sin dejar de ser amable hasta que me sentí un poco fastidiado a causa del hambre que deseaba saciar con un peto o una carimañola. Me despedí de ellas.  La más joven y habladora me dio un beso en la mejilla mientras me decía, acercando demasiado su rostro al mío, que en cuanto llegara a su hotel comenzaría a leer el libro. No pude evitar sentir su aliento marcado por un leve tufo de cigarrillo.

Las tres mujeres, entre risas y chanzas relacionadas con lo que acababa de suceder, caminaron hacia la plaza para, tal vez, dedicarse a buscar la mercancía por la que inicialmente me preguntaron. Probablemente la encontrarían entre esas calles de Getsemaní que a esa hora estaban atiborradas de turistas y raizales dedicados a la tan compleja, pero también humana, vida nocturna.

Acordándome de la mujer de Lot, ni siquiera volteé para mirarlas. Reacomodé mi bolso, conté nuevamente el dinero, lo guardé en uno de mis bolsillos y seguí mi camino.


                               Jesús David Buelvas Pedroza

Inventario de mis 51





Riñones en buen estado: un par de veces atacados por los cálculos. 

Páncreas e hígado en buen funcionamiento. El segundo, limpio gracias al reciente uso de un drenador hepático. 

Corazón, al parecer eficiente. Hasta ahora nunca se le ha dado por ponerme en apuros. 

Colon; una que otra vez inflamado y generador de agrieras. Pero nada crónico y que una buena toma de limón no pueda mejorar.

Pulmones como unos buenos fuelles a pesar de haber estado amenazado por el asma heredada de un antepasado desde la infancia. Crisis mínimas en los tiempos de gripe. Eso sí, todo bajo control gracias a las infusiones de orégano y eucalipto que la abuela paterna me enseñó a preparar para mi defensa.

Cabeza, en su lugar tanto literal como figurativamente, aunque algunos conocidos hayan afirmado en alguna ocasión que estoy loco. La locura, esta locura, tiene algo que me permite el gozo de lo mínimo el cual no le es dado a muchos otros. 

Espalda, un poco afectada debido a las posturas inadecuadas, pero resistente gracias a la práctica de las artes marciales y la gimnasia. Recuperada de un dolor en la parte baja por mí mismo y nunca tocada por un fisioterapeuta. Nunca me ha gustado exponerme al sentido de superioridad que hoy día suelen proyectar los médicos.

Piernas, aún derechas, resistentes y ágiles para seguir caminando largas distancias o para pedalear mi bicicleta. 

Dientes y muelas. Los suficientes para desgarrar una buena presa de carne asada acompañada de yuca frita o cocida o en su defecto con patacones. 

Manos, completas. Con dedos ágiles gracias a la práctica temprana de la mecanografía, algo que en parte me preparó para seguir escribiendo. 

Los pies, grandes, firmes para equilibrar después de cada tropiezo y de las zancadillas que algunos han querido meterme.

Las uñas, tan importantes ellas con sus texturas aún lo suficientemente consistentes como para rascarme o para soltar un tornillo cuando no tengo herramientas. 

Aquí estoy, haciendo un inventario de mis carnes, de mis vísceras y mis huesos hoy que cumplo 51 años. El último lugar se lo reservo a mi cerebro, parte de mi cuerpo en el que residen las neuronas y las glándulas responsables de mis ideas y mis sentimientos. 

Parte de esta mañana la dedico a esta enumeración de lo que me constituye a la vista de los demás para la celebración tranquila de estos años bien empleados sin quejarme y sin pedir  a cambio nada más que lo justo y lo conveniente. Nada se me debe y nada debo más allá de la tranquilidad y el sosiego que me permitan seguir mirando, palpando, compenetrado con el mundo durante el tiempo que en este discurrir aún me quede.


                 Jesús David Buelvas Pedroza 

                    Julio 15 de 2024

martes, 4 de junio de 2024

Mariposa 4 de junio de 2024


 

Revolotea.

Hoja que cobra vida

la mariposa


El haikú que acompaña a la imagen pertenece al libro "La voz sin eco". 


miércoles, 8 de mayo de 2024

Flor de bleo


 Este afán


Este afán para el cual ya no bastan 
las caminatas por las tardes. 
Todo se torna más denso. 
La imagen de un niño.
Las campanillas y el olor de la reseda.


Foto tomada por Jesús David Buelvas Pedroza en abril de 2024
Poema de "Recuentos de cicatrices"

domingo, 21 de enero de 2024

Poema de enero

 


La brisa de enero viene a mi encuentro.

Las voces más allá de las paredes

hablan de lo que fue

de lo que está por venir

sin detenerse en el presente de esta tarde.

Una cabañuela cae sobre esas voces

en las que el tiempo se adormece.

Esta música de enero

himno de la existencia

entonado por el canto de los pájaros

por el susurrar del viento en el follaje.

El árbol de mango es solo un pretexto.

Los pájaros y el viento podrían prescindir de él.

Para cantar les bastaría su sombra

densa como la misma tarde.  

Enero sabe hacer lo suyo.

Con sus brisas y sus olores

incita a que la gente se acurruque

en esta cuna del tiempo detenido.

Así lo hacen los carretilleros

quienes dejan sus urgencias  

para reposar en el corredor de la tienda

para conversar mientras hacen balance.

Enero se detiene en el semblante

de esos vecinos que desafían el sol

que miran desde las ventanas

que caminan por esta calle.

En alguna casa de este vecindario

alguien prepara café.

El tintineo de una cuchara.

Con olor a dulzura

enero reposa en un patio  

donde se escucha un chorro de agua.

Enero sabe del olvido.

Al igual que esta gente

enero se abandona a la orilla de este rio leve

de brisa y no tiempo que me regala esta tarde.


         Jesús David Buelvas Pedroza 

martes, 15 de noviembre de 2022

Maríamulata comiendo boliqueso



 Fotografías Jesús David Buelvas Pedroza 

Tomadas el 15 de noviembre de 2022

martes, 1 de marzo de 2022

Apuntes sobre educación







I

El ludismo desmedido, aportado en parte por la psicología, ha perjudicado profundamente a la educación. Se hace imposible concebir un aprendizaje estructurado que lleve al desarrollo del pensamiento crítico si el salón de clases en vez de ser un espacio formativo en el que se potencie la pasión por el conocimiento, por la comunicación y la reflexión, se convierte en un lugar para el entretenimiento y la mera diversión. 


II

Siempre he pensado que una clase de literatura debe incluir o comenzar con un momento de lectura. El profesor debe estar en capacidad para escoger textos que puedan ser significativos para sus estudiantes, teniendo en cuenta la edad y algunos aspectos que el contexto de los mismos determine. A partir de esos escritos seleccionados cuidadosamente se puedan hacer exploraciones en muchos sentidos; significados de palabras, identificación de figuras literarias, puntos de vista y sobre todo emociones a partir de las cuales los chicos se motiven para compartir sus impresiones y así convertir una parte de esa clase en un muy buen espacio para conversar. Si es posible, el profesor después de haber activado el interés de los chicos por lo literario, debe invitarlos a que se expresen de alguna manera. Es preferible que escriban a partir de ese ejercicio de lectura y que terminen socializando sus textos, pero si ve que existen resistencias también los puede invitar a dibujar, a crear canciones o cualquier otra forma de expresión. Lo importante es que la clase sin perder la esencia de lo literario, del cultivo del pensamiento crítico a partir de la lectura también sea un espacio para cultivar la sensibilidad del educando, además de convertirse en un espacio eficaz para la comunicación.


III

Uno de los grandes males sociales de Colombia está relacionado con la mayoría del profesorado que constituye uno de los pilares base de nuestro sistema de educación. Tenemos un alto porcentaje de profesores de colegios y universidades tanto públicas como privadas, carentes de pensamiento crítico, incapaces para el análisis y me atrevería a decir que odiadores de la lectura y la reflexión. Un país en esta situación la tiene muy difícil al tratar de sacar adelante un proyecto educativo renovador. Es muy difícil construir una sociedad de conocimiento con un profesorado que en su mayoría se quedó en el tiempo, anquilosado cognitivamente y atornillado en su zona de confort.


domingo, 20 de febrero de 2022

Biografía de Jesús David Buelvas Pedroza

 

Foto por Rafael Bossio

Jesús David Buelvas Pedroza es licenciado en español y literatura, escritor y gestor cultural nacido en Ovejas, Sucre en 1973. Desde hace poco más de 20 años vive en Cartagena de Indias, ciudad en la que labora como profesor y se dedica a escribir, a promover y participar en acciones culturales relacionadas con la pedagogía, el pensamiento y la literatura. Ha participado activamente en varios talleres literarios de la ciudad entre los cuales se cuentan El taller de poesía Siembra, el taller literario Mendikante y el taller literario el Claustro. Ha sido invitado en varias ocasiones al Festival Internacional de Poesía de Cartagena de Indias, en dos ocasiones al Festival de poesía PoeMaRio en Barranquilla, a La Fiesta del libro en Riohacha y a la Feria Latinoamericana del Libro de Cartagena (FELICAR). Ha sido invitado en diferentes oportunidades a recitales, conversatorios y a dictar charlas en Sincelejo, Sucre en el marco de la actividad Enerino de Literatuta. Participó como poeta invitado en el V Festival Internacional de Poesía de Aguacatán en Guatemala en 2023. También ha realizado charlas, talleres y conferencias sobre temas de lectura, sobre literatura y acerca de su obra literaria como invitado en diferentes universidades, colegios y bibliotecas de Cartagena. Existe registro videográfico de estas actividades en Youtube y en diferentes blogs y redes sociales. Entre sus libros escritos y publicaciones se cuentan los siguientes:

Los anuncios de cualquier soledad (poemas) 2008.

Parábola del vacío (poemas) 2019

Recuento de cicatrices (poemas) 2019.

Este o cualquier otro lunes (novela) 2019

La punteada línea de los días (novela) 2021

Tiene en proceso de publicación un libro de aforismos titulado “Manual del ególatra” y se encuentran inéditos los libros de poesía “Extravíos del insomne” “La voz sin eco” y “Posibilidades de la contemplación”. Además, varios de sus artículos y ensayos sobre literatura y otros temas han sido publicados en blogs, revistas virtuales y algunas publicaciones impresas en diferentes partes de Colombia y Latinoamérica. Actualmente gestiona un proyecto editorial llamado Mendi-Kante Ediciones. Varias de sus acciones en este proceso están registradas en el canal de Youtube del mismo nombre.

martes, 4 de enero de 2022

El mercado de los libros

 

El mundo de los libros también está determinado en gran parte por las tendencias del mercado y el consumo. A partir de los artículos e informes que analizan el hecho de que en España aparezcan listas de escritores y libros más leídos en el 2021 en los que no son incluidos escritores latinoamericanos, toca pensar que entre las muchas razones existentes para que eso se dé una de las principales es que esta es una forma de instituir, representar e inducir al lector de ese país para que consuma el producto libro nacional.
Por razones obvias no es lo mismo el consumo de aguacates que el consumo de libros, pero para nada la industria editorial tendrá en cuenta, en cuanto a ventas se refiere, el factor estético. Desde hace ya un buen tiempo, el mercado del libro está determinado por la máxima que rige a todo el Mercado; producir para vender. Esta puede ser una de las muchas razones para que los escritores latinoamericanos sean excluidos de las listas de ventas de las revistas y periódicos españoles. Estos medios cuidan los intereses de las editoriales españolas las cuales, como ocurre en muchas otras partes del mundo, seguro están ligadas con ellos por pertenecer a los mismos dueños o por tener intereses económicos comunes. Esta conducta no es nueva y seguirá existiendo así para ello tengan que seguir siendo vistos como excluyentes y mantener el mismo discurso colonial de siempre.
Mas allá de lo que hagan los diarios españoles en favor de sus escritores y su industria nacional del libro, una de las variables que agrava el problema es que en Latinoamérica estamos muy alejados de hacer lo mismo. Acá el colonialismo ha pegado más fuerte y nuestros diarios y libreros lo que menos hacen es promover al escritor nacional ni regional. Por razones que bien pueden encontrarse en esa forma de pensar colonizada de nuestros críticos, editores y libreros en lo que menos se puede pensar por ahora es que los escritores nacionales vayan a desplazar, salvo contadas excepciones, a los escritores de otras latitudes a causa de la idealización que los encargados de la producción y promoción del libro en Latinoamérica tienen por estos últimos sobre todo si son norteamericanos y europeos.
Para aterrizar el asunto en la realidad local, debo decir que en Cartagena, Barranquilla, Montería y Sincelejo (por hablar de ciudades en las que hay librerías y una incipiente, casi vergonzosa, producción de libros) conozco casos de librerías que niega por completo el espacio para los libros de escritores locales. En otras le ceden un espacio en la parte más alejada de la vista del público de la librería para cumplir con el requisito de la "cuota de apoyo a lo local". Y por último dejo la nombradía para aquellas librerías que actúan de una manera mucho más vergonzante; las que incluyen en sus listas de venta solo a los escritores locales que hayan sido reconocidos o distinguidos con algún premio o por pertenecer a la lista de autores de alguna editorial bogotana o internacional.
Es difícil que la inversión de esta fórmula se dé. Pero mientras eso ocurre, si es que alguna vez sucede, los escritores tendrán que seguir romantizando la nefasta idea de que sus congéneres no los entienden y que, mientras se mueren de hambre, escriben para la posteridad.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Réplica


 RÉPLICA

Esta telaraña simula la idea de un pequeño universo.
Su urdimbre parece desafiar y contener a la vez
las leyes de la materia y la antimateria.
Ubicada de manera estratégica
en cualquier esquina del vacío
esta réplica atrapa porciones de luz
y polvo cósmico precisas
para que su arácnido habitante haga las veces de dios.

Jesús David Buelvas Pedroza 
Poema del libro "Parábola del vacío". 
fotografía tomada por Jesús David Buelvas Pedroza (diciembre 9 de 2021)

sábado, 16 de octubre de 2021

La mujer del teléfono

 

 

El teléfono suena. Una mujer pregunta por un nombre que no es el mío. Le digo que se equivoca, que no soy por quien está preguntando. Ella insiste en que este es el número al que tenía que llamar; en que yo soy la persona que busca. Aburrido, le digo que sí; que en esta noche de fastidio y soledad, puedo ser yo o cualquier otra persona que ella desee. La mujer afirma que por fin descansará. Dice que me ha encontrado para que todo termine como ella lo había pensado. Su voz desaparece. Al otro lado del teléfono suena un disparo.

                                                                               

                                                   Jesús David Buelvas Pedroza

martes, 24 de agosto de 2021

Reflexión sobre asuntos que a nadie importan

 

Cuan compleja se me muestra la condición humana cada vez que trato de comprender las razones detrás de los actos que la mayoría de las personas realizan tanto en la realidad fáctica como en la virtualidad virulenta que hoy día nos enferma. Hay un punto que, en particular, me llama mucho la atención; nuestra capacidad para convertirnos en jueces cuando el semejante (no hablo de políticos ni de personas públicas que ese es caso aparte), ese que ha compartido contigo, ese que ha caminado las mismas calles que tú, ese que saludaste alguna vez en alguna esquina, comete una falta ya sea por equivocación o de manera voluntaria. No deja de conmoverme el que mientras esta persona ha tratado en ocasiones de mostrar aspectos positivos, surgidos de esa creatividad para algo que en menor o mayor grado todos tenemos, nos mostramos indiferentes, haciéndonos los de la vista gorda para no expresar el más mínimo acto de apoyo en relación con eso que tal vez lo puede llevar a distinguirse entre los otros. Mas, no deja de asombrarme que en cuanto la condición ética de este ser humano resbala o cae nos mostramos prestos para señalarlo y lincharlo socialmente a través de cualquier medio que tengamos a mano como hoy ocurre con las muy mal manejadas redes sociales.
Al caído caerle dice un adagio de esos con los que hemos construido nuestro acervo intelectual de provincia. Pero hasta donde sé no existe uno que diga "al que quiera subir, impulsarlo". Mezquina forma de pensar y actuar. En ella tal vez están las raíces de este individualismo enfermizo que en contra de nosotros ha sabido aprovechar la sociedad del capital. Individualismo que eleva al máximo nuestra condición de seres envidiosos, ocultamente dañinos, en busca constante de la víctima con quien desquitarnos esa frustración que tal vez nos genera lo que por nuestra incapacidad, sumada a las mezquindades del medio, no hemos podido lograr. Cuando esa víctima aparece todo el que la tiene a merced parece disfrutar darle hasta con el balde. Entonces hacemos con esa persona lo que no habíamos hecho antes en relación con sus acciones creativas; hasta ponemos su foto en nuestro perfil, escribimos una semblanza de cómo lo conocimos, somos tan bondadosos que hasta llegamos a decir que le tuvimos fe. Pero todo con la intención de culminar señalando lo errático que es y afirmando que merece el castigo que se le está dando; pero sobre todo que YO no me puedo negar a participar de dicha censura moral.
Jodido ver cómo entre nosotros mismos nos enterramos para beneplácito del sistema. Y esta actitud de la que hablo es una de las que más pesa. Yo me solazo señalando y jodiendo las que considero fallas de las personas públicas que se roban el erario, que manipulan la voluntad de grandes grupos para su beneficio propio, a quienes han llegado a puntos representativos sin mayor talento poniendo al servicio del sistema su imagen. En relación con esas el asunto es diferente pues obedece a una razón social y política orientada al cuidado de los intereses de la comunidad. Pero cuando se trata de mi vecino o de mi contacto de Facebook, asumo otra postura pues este al igual que yo está en la misma condición de vulnerabilidad, tanto que no sé cuanto ha colaborado mi indiferencia para con lo suyo para que esa persona llegara al extremo de fallar si fue que lo hizo. De esa manera evito actuar de la forma peligrosa en que el sistema quiere que lo haga tanto en las redes como en lo que yo suelo llamar la realidad.
Antes de ponerme a juzgar a un contacto o a inventar chismes sobre los vecinos prefiero las páginas de un libro para leer o para escribirlo cuando tengo la posibilidad. Esto no me hace mejor ser humano que los otros, pero al menos me aleja de esa viciosa conducta de joder al otro (a mi semejante ese de mi misma condición, ese al que no le he colaborado para bien pero al que le puedo hincar los dientes en el cuello cuando falla porque es igual o más débil que yo) cuando ya está jodido y tiene encima la peligrosa y lesiva mirada de los demás.

Jesús David Buelvas Pedroza

lunes, 5 de julio de 2021

La "india" Catalina ¿una estatua que también debería caer?

 


Acabo de ver un vídeo en el Canal Cartagena en el cual se enumeran 15 curiosidades sobre la "india" Catalina. Lo particular es que en dicho vídeo se sigue promoviendo la imagen de este personaje como algo positivo; se reitera con esto la idea de que su actuación fue decisiva e importante para el proceso de conquista que desde el historicismo oficialistas equiparan a la llegada a estas tierras de la “civilización”. El hecho ya está y no se puede cambiar. Pero, como siempre lo recalco, es preciso hacer una lectura diferente del mismo. Solo reinterpretando la historia desde los diferentes enfoques que deben hacerse para bien de los pueblos que la viven, podremos tener un mayor nivel de comprensión de los hechos, así como una lectura más completa y conveniente de los símbolos con que dicha historia se representan. Creo que en ese vídeo no hubiera estado de más una curiosidad 16 en la que se comentara que Catalina, nuestra "india" puede ser comparada con La Malinche mexicana, solo por nombrar uno de los tantos personajes que seguramente sirvieron de traductores a los conquistadores y clérigos que nos trajeron e impusieron la lengua, sus costumbres y la religión a punta de espada y cruz. El papel de estos personajes aborígenes, es asimilable al del traidor que por beneficio propio no solo sacrifica su identidad individual, sino que de manera servil se instrumentaliza para el sometimiento de su propio pueblo. En este caso, Catalina, Malinche y todos esos otros personajes que afortunadamente quedaron enterrados en el anonimato deben ser vistos como los antípodas de Hatuey.

La invitación en relación con la “india” Catalina es clara. Esa imagen que está en Puerto Duro y que convenientemente se usa como representación principal de nuestro elitista festival de cine puede ser tan falsa como la historia que sobre su protagonista nos han hecho aprender. Los mexicanos ven en Malinche la traición hasta tal punto que la usan como insulto por medio de una frase que, aunque no soy mexicano, disfruto mucho porque me es de una bellísima sonoridad. Esa frase es “hijo de la chingada” en la que el vocablo “chingada” equivaldría a términos como torcida, traidora o puta en nuestro bello empleo caribeño del castellano o como algunos todavía le dicen “idioma español”. Para nada estoy invitando a que esta estatua entre en la lista de las que en Cartagena deben caer junto con la de Pedro de Heredia, pero si la quitaran o al menos aclararan la historia del personaje, nos harían un gran favor.

La imagen de Catalina, la aborigen, no la “india”, debe ser redefinida para el pueblo raizal cartagenero por medio de una cátedra histórica de lo propio; cátedra que tanta falta hace en los colegios de esta ciudad. En esa cátedra debería documentarse a los estudiantes sobre lo que fue este personaje e invitarlos a que ellos mismos lleguen a su conclusión. Estoy más que seguro que en ese acto de pensamiento bien direccionado desde la libertad para la crítica que debería existir en nuestra academia, muchos de nuestros ciudadanos se percatarían de que la Catalina que muchos idolatran no pasa de ser una personificación más de la traición, del servilismo al que se sometieron muchos aborígenes por ver o haber sido convencidos de que los españoles pertenecían a una raza superior. Dicho servilismo es una tara arraigada en nuestra memoria colectiva que claramente beneficia el pensamiento colonialista con el cual seguimos eligiendo hoy día a nuestros representantes en el gobierno y con el cual justificamos en gran parte la inequidad social rampante en los sectores excluidos de esta ciudad. Es ese servilismo traidor de la aborigen Catalina el que percibimos aun hoy día en muchos de nuestros raizales tanto mestizos como negros como aborígenes que, desde algunos puestos públicos, que desde las juntas de acción comunal o desde los liderazgos y asociaciones barriales se comportan como bravucones blanqueados con los suyos, con los del barrio, pero agachan la cabeza de manera lambona y humillante cada vez que aparece el doctor.

Jesús David Buelvas Pedroza 


domingo, 13 de junio de 2021

Los poetas muertos en la sociedad de la farándula

José Emilio Pacheco, en una entrevista, afirma que vivimos en un mundo raro en el que importan más los poetas que la poesía. Lo que ocurre en estos días con los escritores que han muerto por diferentes razones, entre ellas el coronavirus, me ha hecho pensar en esa expresión del poeta mexicano. Estos sucesos me han recordado también unos versos de otro gran poeta; el venezolano Juan Calzadilla. Este, en uno de sus poemas del libro Aforemas, alude al hecho de que todos los poetas, la academia y no recuerdo cuántos más, desean profundamente la muerte del poeta para poder hablar de él como no lo hacen por envidia mientras el poeta permanece vivo. 

Lo enfermizo y lo monstruoso tienen su residencia principal en el corazón humano. Y yo creo que de lo que hablo es una actitud enfermiza que con las redes sociales se ha agravado. Siento que nuestro narcisismo ha llegado a tal punto que la gente desea que todos los días muera un escritor para publicar la foto que en algún recoveco de la galería del celular se tiene posando al lado de ese personaje. Queda en evidencia con esto que en realidad, más importante que dar muestras de pesar ante la muerte de un ser humano, resulta toda la cantidad de reacciones que esta publicación pueda generar. Me llego a imaginar a personas revisando cuantos me gusta recibió su foto de pésame por la muerte del escritor x o y.

La muerte y todo lo referido a ella, pienso, deberían seguir siendo parte del plano íntimo humano. Ni la muerte de un escritor ni la de nadie deberían ser actos de exhibición en las redes sociales. Eso está en la misma línea de los chismes de la farándula. Es por ello que me afirmo en la idea de que ni el recuerdo de la persona aludida ni las condolencias por su muerte serían lo importante para quienes la exhiben en una publicación de Facebook. Lo que importa en realidad es que la publicación sea vista por mucha gente para complacencia del yo sobre expuesto de quien la realiza y que muy seguramente nunca habrá leído un libro del occiso.

Tal vez exagero. Los domingos a mi imaginación se le da por ello y suele jugarme malas pasadas. Le gusta llevarme muy por fuera de lo que la supuesta moral de turno de la gente defiende.  Sin embargo, no me es posible dejar de pensar en todo esto que he comentado y que me viene dando vueltas en la cabeza gracias a la cantidad de publicaciones que he visto, reforzado a la vez por los escritores que he mencionado al inicio y por la clarividencia de sus palabras. 

Solo tengo un calificativo para lo que he descrito; es una actitud carroñera o al menos así lo percibo. Una actitud de hiena o golero que se ha afianzado en la farándula literaria de estos tiempos. Farándula literaria supremamente mansa, nada lectora de las obras de los escritores sobre cuya muerte supuestamente se duele, farándula literaria amante de los homenajes póstumos cuando de aprovecharse del escritor desaparecido se trata. Farándula literaria que se complace en dejar morir a esos escritores en la inopia, en el olvido sin comprarles un libro, sin leer sus libros, sin escribir una reseña sobre ellos, en ocasiones hablando pestes de dicho escritor mientras está vivo y convirtiéndolo en estrella para usufructuar su imagen después de su muerte si esta lo permite. Farándula literaria peligrosa cuya actitud enfermiza se ha afianzado gracias a su relación estrecha y acrítica con las manías del consumo y las redes sociales. 


Jesús David Buelvas Pedroza